jueves, 18 de diciembre de 2014

Las zonas esteparias riojanas. Paisajes del olvido 2

Un ecosistema acorralado por la transformación del medio rural
 

  Foto 7   Autor: César Mª Aguilar
Si bien las zonas esteparizadas aparecieron ya en el Neolítico y permanecieron casi inalteradas hasta el pasado s. XIX, los enormes cambios que han tenido lugar posteriormente en España, sobre todo durante la segunda mitad del s. XX, han dado lugar a una enorme transformación del campo. El aumento de la población, el desarrollo industrial, el crecimiento de las ciudades, la creación de grandes infraestructuras viarias y sobre todo los cambios de usos agrarios (concentraciones parcelarias, regadíos, cambios de cultivos, declive de la ganadería ovina extensiva, abandono de edificaciones rurales aisladas, uso masivo de fertilizantes y pesticidas, etc.) han producido un gran declive que ha afectado a las zonas esteparias y a sus elementos asociados, la fauna y la flora silvestres.
Foto 7. Baberchos y cereales en Murillo de Río Leza


  Foto 8   Autor: César Mª Aguilar
A este deterioro progresivo de los cultivos tradicionales de secano hay que añadir más recientemente, una política agraria no sólo local, regional o estatal, sino también comunitaria o global, en la que impera la más agresiva productividad, las multinacionales, las subvenciones y una actitud de enfrentamiento directo con el medio ambiente. Es por ello que hoy nos encontramos ante una situación en la que las zonas esteparias desaparecen año tras año irremisiblemente. Aquel paisaje agropastoral tradicional riojano, propio de gran parte de nuestro valle del Ebro, ha sido transformado en inmensas extensiones de cebadas y trigos, estériles ambientalmente, cultivadas mayoritariamente en razón a las subvenciones comunitarias. 

Foto 8. Transformación a monocultivo de viñas en estepas de Alfaro


  Foto 9   Autor: César Mª Aguilar
Hoy una parte de los secanos tradicionales se están transformando en extensos monocultivos de olivos y viñas merced al riego por goteo. Los escasos reductos relativamente bien conservados de zonas esteparias que nos quedan son ahora, en razón al olvido y a la ignorancia, lugares de implantación de áreas industriales, infraestructuras diversas, vertederos, etc. El punto al que hemos llegado supera al de una agresión puntual aquí o allá, estamos hablando de un conjunto de inercias que, de seguir así, nos llevarán en breve a una transformación de estos medios con la consiguiente pérdida de biodiversidad. 

Foto 9. El aumento de la superficie de viñedo es una de las principales causas de la regresión de las estepas riojanas.


  Foto 10   Autor: Diego Benavides
De hecho la fauna asociada a este hábitat natural ya ha experimentado un enorme declive en los últimos tiempos especialmente visible en el grupo de las aves. Determinadas especies esteparias llegaron a extinguirse en La Rioja no hace tanto tiempo (avutarda y cernícalo primilla), otras hoy apenas si se llegan a una docena de parejas (sisón, ganga ibérica y terrera marismeña), y las restantes han sufrido una disminución poblacional de entre un 15 y un 50 por ciento tan sólo en los últimos 15 años.


Foto 10. La población de ortega ha sufrido un rápido declive.

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