domingo, 8 de septiembre de 2013

Galápagos en el río Ebro 1

Trachemys scripta en el río Ebro César Mª Aguilar
Los galápagos son unos animales realmente  raros de ver en el río Ebro. Me refiero a los galápagos autóctonos de los que tenemos dos especies, el galápago europeo (Emys orbicularis) y el galápago leproso (Mauremys leprosa). Existe una tercera especie, el galápago americano (Trachemys scripta), que desafortunadamente es más fácil de encontrar. Se trata de una especie exótica e invasora que no debiera estar en nuestros ríos y que ha llegado a ellos por las sueltas de gente que se aburre de cuidarlas y no se le ocurre otra “feliz” idea que liberarlas a un río o una laguna natural. En cuanto a los galápagos autóctonos apenas había unos datos dispersos en La Rioja hasta hace bien poco tiempo.



Caparazón T. scripta hallado en el Ebro. C. Aguilar
Se habían recopilado citas ocasionales de ambas especies en las últimas décadas, pero en conjunto realmente pocas. Además, en la mayoría de los casos había dudas de que fueran de ejemplares de poblaciones naturales, al menos en los afluentes del Ebro por lo atípico de los sitios donde se hallaron. Con estas especies parece que en La Rioja llegamos tarde para su conservación según esos datos. Obtener citas de galápagos no es algo sencillo cuando están en baja densidad. Son animales tímidos y discretos que tienen por costumbre solearse sobre ramas emergidas del agua. A la menor sensación de peligro se tiran y ya no vuelves a verlos más. Así, es normal que haya tan pocas referencias.


Emys orbicularis en el Ebro 2010. César Mª Aguilar
Cuando empecé a recorrer el río Ebro en kayak hinchable en el 2006, uno de los primeros días hallé en una orilla cercana a Logroño un caparazón de galápago vacío. Ilusionado, pensé que podía ser de uno de los autóctonos pero, qué va!... era de un galápago americano. Ello me sirvió para que empezara a fijarme más durante mis recorridos en las ramas emergidas de las orillas. Alguna vez que otra he visto algún bicho que se tiraba a gran distancia del kayak, pero en esas condiciones no es fácil saber de que especie se trata. Cuando lo he podido ver bien siempre ha sido un galápago americano. Por ello ya apenas espero encontrar ningún galápago autóctono en el cauce principal del Ebro y en parte porque, como luego hemos sabido, ese no parece ser su lugar habitual.
 

Emys orbicularis en el Ebro 2010. César Mª Aguilar
Todo cambió cuando el mayo de 2010 en un recorrido a pie por la orilla de una pequeña “madre” o “galacho” del río Ebro en Alfaro, creí ver un par de galápagos europeos tirarse al agua. Insistí en el sitio y al cabo de media hora volvieron a su soleadero. Puede comprobar entonces que realmente eran de esa especie y hasta logré tomar buenas fotos de los ejemplares. A partir de ahí, ya albergué ilusiones de que hubiera aún alguna pequeña población de galápagos autóctonos en el río Ebro. Esa temporada y las dos siguientes, Javier Álvarez  y yo nos dedicamos a fotografiar ocasionalmente a todos los bichos que vimos en ese lugar y a buscar caracteres individuales que permitieran distinguirlos.



Emys orbicularis en el Ebro 2012. César Mª Aguilar
En galápagos no es difícil individualizar ejemplares, las manchas que forman con su colorido las escamas de la piel tienen mucha variabilidad. Sin embargo, tuvimos que dar con algo característico que pudiera verse en unas fotografías que no siempre tenían buenas condiciones de luz y detalle. También en los caparazones hay marcas y deformaciones que dan variabilidad a los individuos. En distintas visitas al lugar, y hasta junio de 2012 logramos identificar en ese lugar al menos 7 galápagos europeos y 1 galápago leproso. Lo cierto es que los hábitos de los animales no eran muy predecibles y donde un día había hasta cuatro ejemplares visibles al mismo tiempo, otro día estaban desaparecidos por completo.

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