lunes, 21 de noviembre de 2011

Cabo de Gata 6 (2011) Vida bajo el agua en el infralitoral

Anémona (Anemonia sulcata). Foto: César Aguilar
Pero lo más interesante del Cabo de Gata se encuentra debajo del agua así que es cuestión de ponerse unas gafas de snorkel y enredar por ahí. Sobre rocas y en zonas iluminadas son localmente abundantes las anémonas comunes, Anemonia sulcata, que adquieren una coloración violácea por la presencia de unas algas simbiontes llamadas zooxantelas. Otros cnidarios curiosos son los tomates marinos, Actinia equina, pero que como es nocturno se suele ver con los  tentáculos recogidos con el tamaño y forma al que alude su nombre común. Algo que hace singulares a estos fondos son las buenas extensiones de Posidonia oceanica. Algunas de estas praderas submarinas están muy superficiales lo que permite recorrerlas sin necesidad de recurrir a un equipo de buceo. La posidonia es una fanerógama marina, no un alga como pudiera parecer, y sus praderas son de gran interés ecológico. Se trata además de un endemismo propio del Mediterráneo, una especie relicta del antiguo mar de Tetis. Uno de los sitios donde la estuve viendo fue en un costado de la playa de los Genoveses. Allí también aparecía Cymodocea nodosa, otra fanerógama con hojas más finas que coloniza fondos arenosos que luego ocupa Posidonia.

Tomate marino (Actinia equina). Foto: C. Aguilar
Clavada entre los rizomas de estas praderas estaba Pinna nobilis, el bivalvo que llaman nácar y que es el de mayor tamaño que se puede hallar en el Mediterráneo. Su talla puede llegar hasta casi un metro, aunque el que yo vi era bastante menor. Estas praderas tienen también sus ramoneadores, los grandes grupos de salpas o salemas (Sarpa salpa), una de las pocas especies herbívoras de este mar. En realidad no son tales, aunque lo aparentan, ya que comen las hojas pero solo para aprovechar las algas e invertebrados que viven sobre ellas, ya que por lo demás son duras e indigeribles. Estos peces pertenecen a la familia de los espáridos, el grupo del que se ven más especies en las zonas infralitorales a las que se accede con esnorkel.


Algunas especies de peces identificados
Los espáridos son los típicos sargos plateados que habitualmente se ven nadando en grupo. Algunos de los que pude identificar fueron Diplodus sargus (sargo común), Diplodus puntazzo (sargo picudo), Oblada melanura (oblada) y Lithognathus mormyrus (Herrera). Los sargos son a veces complicados de diferenciar ya que hay especies muy similares y además los patrones de manchas y rayas en ocasiones varían según las edades. Otra familia muy llamativa de estas zonas son los lábridos de intensos colores. Son peces muy territoriales que tienen una forma de nadar rápida e inquieta. Los peces verdes, Thalassoma pavo, y las julias, Coris julis, son muy comunes y por la variedad de patrones de color que presentan, da la impresión de estar viendo más especies de las que hay. Machos y hembras tienen diferente coloración pero además ocurre que son hermafroditas, primero hembras y luego machos. Ello hace que la coloración de los ejemplares sea muy variable pues pueden aparecer coloraciones intermedias en el transcurso del cambio de sexo.


Blenio en un charco intermareal. Foto: C. Aguilar
Los tripterígidos o momas, como Tripterygion tripteronotus, también presentan vivos colores y suelen verse solitarios ya que son muy territoriales. Los machos son de color rojo con la cabeza negra contrastada y les gustan en especial las zonas de roca. Un buen sitio donde pude ver momas fue la playa de Los Muertos que tiene unos fondos rocosos muy propios para estos peces. Sustratos así también son buenos para otros peces curiosos como los blenios, los parientes marinos de nuestro pez fraile dulceacuícola, Salaria fluviatilis. Viven pegados a las rocas apoyándose en las aletas ventrales ya que tienen atrofiada la vejiga natatoria. Con sus ojos saltones curiosean, se acercan, retrocen y vuelven a acercarse a los buceadores, todo menos permanecer indiferentes. Hay varias especies y diferentes coloraciones de machos, hembras y adultos que nunca consigo diferenciar bien.

Preparado para el infralitoral. Foto: Iratxe González
Pero además de peces, un día en la cala de Los Toros pude ver una de las temidas irrupciones de medusas. Era Pelagia noctiluca una especie muy extendida por mares tropicales y templados de todo el mundo. En ocasiones sus ejemplares son arrastradas por las corrientes y el viento, y aparecen en gran número en las costas. Dicen que son bioluminiscentes pero para eso habría que bucear de noche, lo que si que pude comprobar es que eran bastante urticantes. Bueno en realidad no tengo muy claro si fue una de estas medusas o el roce con los tentáculos de las anémonas, ya que ambas eran abundantes ese día en la playa. El roce con cualquiera te deja la piel como si hubieras sufrido una quemadura, formándose ampollas que tardan en curar. Al menos en mi caso, no fueron nada dolorosas de hecho no me di cuenta de que me habían cauterizado la piel hasta varias horas después de salir del agua, de ahí que no tuviera claro cual de las dos especies fue la causante.

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