sábado, 5 de noviembre de 2011

Cabo de Gata 3 (2011) Barrancos y costas áridas 3

Acantilados del Playazo a Las Negras. Foto: C. Aguilar
La costa del Cabo de Gata tiene un cromatismo especial, allí se juntan tramos de origen volcánico de color negro con otros de dunas fosilizadas en amarillos intensos. Un tramo muy interesante se extiende entre el Playazo de Rodalquilar y la localidad de Las Negras. Ahí hubo una pequeña cuenca sedimentaria que se formó tras la actividad volcánica que dio origen a la zona. El sendero de La Molata recorre ese tramo, y por ello se pueden encontrar restos de fauna marina fosilizada, como los de unas conchas de erizos asimétricos que no había visto hasta ahora en fósiles. También las vistas de los acantilados son impresionantes, sobretodo con luz de mañana acompañadas de las idas y venidas de los vencejos reales (Apus melba) que crían en las grietas de los cortados marinos.

Collalba negra (Oenanthe leucura) Foto: C. Aguilar
En los paseos de veraneo por estos barrancos y playas del Cabo de Gata, sobre todo del entorno de Rodalquilar, no he ido buscando ninguna especie concreta de vertebrado, ya que esas fueron vacaciones de descanso tras el viaje de Perú. Aún así, prismáticos en mano, he podido disfrutar de muchos de esas aves del matorral mediterráneo que se dejan ver en cualquier paseo en un sitio así. Ahí han estado los mochuelos (Athene noctua), abejarucos (Merops apiaster), golondrinas dáuricas (Hirundo daurica), cogujadas montesinas (Galerida theklae), jilgueros (Carduelis carduelis), verdecillos (Serinus serinus), alcaudones reales (Lanius meridionalis) o collalbas rubias (Oenanthe hispanica), nada del otro mundo pero no por ello se deja de disfrutar. Una especie que hacía tiempo que no veía tan abundante y tan a gusto, ha sido la collalba negra (Oenanthe leucura) que se ve por doquier y que llega a criar hasta el mismo cantil de la playa.
Lagartija colirroja (Acanthodactylus erythrurus)
Allí di con un nido ubicado en una “burbuja” de una roca volcánica que albergaba varios pollos ya grandotes. Aunque busqué la acumulación de piedras que hacen las collalbas negras en los nidos, no dí con ellas  por la ubicación del nido. Este es un comportamiento de cortejo bastante curioso solo citado en esta especie, según el cual el macho acarrea y deposita pequeñas piedras junto al nido sin una utilidad aparente. Parece que con ello trata de demostrar su buena condición física, y por tanto su valía como reproductor, a la hembra con la que están “en trámites” de emparejarse. “Camino de la playa” también pude ver un par de especies de lagartijas termófilas, al parecer bastante comunes aquí, como son la lagartija colilarga (Psammodromus algirus) y la lagartija colirroja (Acanthodactylus erythrurus). Las puede ver tanto en los cordones dunares con barrón y pitas como en las laderas más interiores con más vegetación arbustiva.


Sapo corredor (Bufo calamita). Foto: C. Aguilar
Ya para acabar estas citas de vertebrados “casuales”, en uno de los paseos por una rambla dí con un tremendo sapo corredor (Bufo calamita). Agua en estos barrancos que recorrí hay entre poca y nada, y en algún charco aislado que revisé no encontré puestas, pero allí estaba este bicho que me crucé de curiosa coloración. Digo curiosa porque aunque estos sapos tienen bastante variabilidad, los que estoy acostumbrado a ver no son como este que encontre con un verde y blanco muy contrastado. De no ser porque en la Península no hay Sapo verde (Bufo viridis), en un hábitat así en cualquier otro sitio donde sí está presente como Baleares o Marruecos, casi no habría dudado en atribuirlo a esa especie en vez de a un sapo corredor ya que la línea de la espalda, aunque presente, era bastante tenue en ese ejemplar.

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