viernes, 19 de agosto de 2011

Perú 42 (2011) Más anfibios y reptiles del bosque seco

Geko Gonatodes humeralis Foto: César Aguilar
Unos reptiles generalistas que solíamos ver en los árboles cerca de la cabaña eran unos pequeños gekos coloridos. La especie es Gonatodes humeralis y los llamativos son los machos ya que las hembras, que también veíamos, presentan un patrón rayado más discreto. La verdad es que en este bosque seco me estaba resultando más sencillo ver anfibios y reptiles que en otros bosques húmedos que había visitado. Por las noches, linterna en mano, eran muy comunes unos sapos tremendos que ya me había encontrado en Pucunucho. La especie es Rhinella marina y son lo más parecido que hay a los sapos comunes (Bufo bufo) de Europa, de hecho el género de estos sapos de aquí lo acaban de cambiar, pero hasta hace bien tiempo eran considerados también como Bufo por su gran parecido.

Ranita arbórea (Phylomedusa camba) C. Aguilar
Otros anfibios que no hizo falta esperar a la noche para encontrar fueron unas ranitas arbóreas de la familia de las Hyla. Son de la especie Phylomedusa camba y hallamos varias de ellas durante el día, atrapadas y “dormidas” en un depósito de agua que estaban preparando para la cabaña. De ranitas tienen poco pues son de un tamaño considerable, pero como todas las de esta familia tienen grandes ventosas en las yemas de los dedos que les permiten agarrarse a cualquier sitio y sujetarse en posturas imposibles. Estas que vimos tenían unos ojos rojos saltones tremendos, propios de un bicho bien adaptado a la vida nocturna. Algunas de las noches en Ojos de Agua recorría los alrededores de la cabaña y el bosque seco con Hugo y Joaquín,  mis anfitriones de la asociación, pero otras lo hacía solo para no incordiar demasiado. Una de esas noches me preguntaron un poco curiosos si eso de andar por el bosque solo no me daba miedo.

Falsa coral (Oxyrhopus guibei). Foto: César Aguilar
Encontré la pregunta un poco infantil pero quizás lo decían por el tema de perderte y desorientarte en la noche, pero no, pronto entendí de que querían hablarme. Se referían a la presencia del “chullachaqui”, una especie de duendecillo burlón que vive en los bosques y que es un mito muy extendido por toda la Amazonía. Vendría a ser el equivalente de los gnomos en los bosques europeos. A mi me gusta oír ese tipo de historias de la gente, son un acervo etnográfico de gran interés pero ahí acaba mi credulidad. Sin embargo enseguida me di cuenta que todo lo que me estaban contando ellos lo creían a pies juntillas. La gente en Perú es bastante supersticiosa, como he podido comprobar en varias ocasiones, y creen este tipo de cosas y otras aún más descabelladas. Cuando alguien te dice que sí, que verlo no lo ha visto … pero que una vez …, no hay nada que discutir.

Serpiente coral (Micrurus obscurus). César Aguilar
Pero bueno, allá cada cual con sus creencias, pero respeto, lo que se dice respeto en el bosque creo que habría que tenerlo a las serpientes coral que vimos aquellas noches por allí. No sabía que esas serpientes fueran de hábitos nocturnos, pero parece ser que es así, pues las dos que vimos fueron siempre en aquellas salidas. En realidad solo una de las dos era una verdadera coral, la otra era una imitadora. Hay un gran número de especies de corales en Perú, son muy parecidas y es dificil saber la especie concreta. Sin embargo con las fotos y la ayuda de Nestor Allgas, un biologo peruano hemos podido aproximarnos a la especie de una de ellas y a detectar que la otra que ví era una falsa coral (Oxyrhopus guibei), una culebra que no es venenosa pero lo aparenta en coloración. La pudimos detectar porque los anillos de color no le rodean el cuerpo sino que el vientre es claro. La verdadera coral es el Micrurus pixii var. obscurus o Micrurus obscurus y como en la mayoría de ellas se alterna un patrón de bandas característico con colores negro, amarillo y rojo. Las serpientes coral tienen un veneno muy potente, aunque de habitual son muy poco agresivas. La que vimos como mucho pasaba de largo ante los intentos de fotografiarla, antes que amenazarnos, pero aún así mantuvimos con ella un distancia prudencial.
 

2 comentarios:

  1. Hola Cesar te escribia ya que me parecio interesante tu blog y ademas para hacerte algunas acotaciones en cuanto a los especimenes que creo siempre son bienvenidas, con respecto a la falsa coral es una Oxyrhopus guibei (presenta ojos rojos) y con la coral mas me parece una Micrurus obscurus,las otras dos especies es correcto su nombre cientifico. Ademas me interesa saber en que comunidades se han registrado ya que tu mencionas bosque seco y esas especies yo casi siempre las he visto en selva. Gracias y suerte.

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  2. Hola me alegra que te guste el blog y tus acotaciones son bienvenidas y muy interesantes, siempre está bien aprender del que sepa más de alguno de los grupos de fauna que aquí expongo. La identificación de anfibios y reptiles de Perú fue para mi ciertamente complicada, y afortunadamente tuve la ayuda del biologo peruano Nestor Allgas, así que agradezco tambien tus comentarios. Repasando los correos que me crucé con Nestor veo que ya él me sugirió que la falsa coral le parecía Oxyrhopus sp, ahora con tus comentarios veo que tambien sabemos la especie por los ojos rojos, Oxyrhopus guibei, ... enhorabuena!, ... he actualizado esta información en el blog. Con relación a la verdadera coral, efectivamente es Micrurus obscurus, en su momento dudamos como denominarla ya que había varias sinonimias, podía ser Micrurus spixii var. obscurus o Micrurus obscurus. Nestor me lo exponía así en un correo:
    "La especie fue descrita por primera vez en 1842 (Wagler) como M. spixii, mas tarde en 1972 y 1905 (Jan y Boulenger respectivamente) las describieron como variedades con los nombres de M. spixxi obscurus y M. spixii princeps. He revisado algunas fotos de las “variedades” y la verdad es que no hayo diferencias; sé que la mas común y abundante en sudamérica es la variedad M. spixii obscurus, que es la que podríamos utilizar para este individuo. Sin embargo, algunos autores consideran sinonimias a estas 3 variedades por lo que el nombre de la especie sería simplemente Micrurus spixii. De todos modos, usar solo este nombre o el nombre de la variedad estaría correcto".
    Las observaciones de estos reptiles las hice en la Concesión para Conservación Ojos de Agua en el distrito de Pucacaca, provincia de Picota, departamento de San Martín, una concesión que lleva la Asociación El Bosque del Futuro Ojos de Agua (ABOFOA) de Pucacaca. El ecosistema lo definen como bosque seco tropical del Huallaga y la zona concreta eran bosques primarios con quinilla (Manilkara bidentata) y rodales naturales de una palmera que allí llaman shapaja (creo que Attalea phalerata pero no estoy seguro) todo una zona de colinas bajas en torno a los 400 m de altitud. Bueno pues recibe un cordial saludo y seguimos en contacto, para cualquier cosa tambien te dejo mi correo eléctronico tiracantos@gmail.com.

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