jueves, 26 de mayo de 2011

Perú 28 (2011) Mamíferos desde la canoa

Frailecillo (Saimiri sciureus) Foto: César Aguilar
Los recorridos en canoa a remo por el río Avisado dieron para ver un buen número de animales, entre ellos varios primates nuevos para mí. El turismo aquí empezó hace unos siete años y entonces me cuentan que era bastante difícil que se dejaran ver muchas de las especies de monos. Antes de la reserva, dicen que esto era un cazadero tremendo que frecuentaba la gente de la zona. Ahora trascurrido el tiempo, los animales se han ido acostumbrado a la nueva situación. En los dos días que estuve por allí pude ver un buen número de frailecillos (Saimiri sciureus), unos monos pequeñijos y con carilla de buena gente. No pensé que fuera a verlos tan bien, pero sí, entre otras cosas porque van en grupos muy numerosos, a veces incluso de hasta cuarenta ejemplares y ahí van dando bastante bulla por el arbolado. Son curiosos, ágiles y desde la canoa vimos en numerosas ocasiones como se tiraban en plan “suicida” de hasta 5-6 metros de un árbol a otro para cruzar el río.

Machín negro (Cebus apella) Foto: César Aguilar
El otro mono que vimos también en buen número fue el machín negro (Cebus apella), un pariente de los que vi en el Bosque de Protección Alto Mayo, los machines blancos, y que igualmente son más tímidos y reservados que otras especies de monos. El primer día iban junto a los frailecillos y parecían más confiados, pero al día siguiente que ya estaban solos, no se dejaron acercar demasiado con la canoa. Otros primates que sí que son visto y no visto son los pichicos, muy parecidos a los que vi en Pucunucho, aunque aquí son otra especie, Saguinus fusticollis, pero igual de inquietos y no paran ni 5 segundos en un mismo sitio así que nuevamente difíciles de fotografiar. 

Perezoso dos uñas (Choloepus hoffmanni). C. Aguilar
Los monos aulladores rojos (Alouatta seniculus) también los oíamos regularmente, aunque al principio a mi me costaba identificar esos ruidos con un aullador. Recuerdo que hace ya unos cuantos años visitando con Iratxe las pirámides de Tikal en Guatemala oíamos monos aulladores, aunque no los veíamos, y aquellos eran unos gritos tremendos. Los de esta especie, por el contrario, son un “ronroneo” grave de fondo, aunque tuvimos suerte y en una ocasión los vimos de lejos, que no suele ser lo habitual en Tingana. Otra especie nueva para mí fue el perezoso de dos uñas, Choloepus hoffmanni, que ha sido el único ejemplar de esta especie que he visto en todo el viaje

Erizo "peque" Coendu bicolor. Foto: César Aguilar
En realidad diría que más bien lo que vi de este perezoso fue una bola de pelo tripa arriba rascándose la barriga lentamente, que era lo que se veía desde abajo. La cabeza no se le veía pero el pelaje era muy distinto  en coloración del otro perezoso, el de dos tres uñas (Bradypus variegatus) que es más habitual de ver y que he podido ver bastantes veces. En una ocasión encontramos quieto, quieto encima de una rama, a escaso metros de nuestra canoa, uno de esos roedores arborícolas que llaman erizos o puerco espines como el Coendu bicolor. Como el bicho es nocturno ni se movió, se quedó acurrucado encima de nuestras cabezas mirando como pasábamos por debajo. Es lo que se consigue al ir con una caona a remo y sin hacer a penas ruido, los animales se muestran bastante más confíados y se ven mejor.

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