jueves, 24 de marzo de 2011

Perú 4 (2011) Los “peligros” de las selvas

Lianas "serpientes imaginarias" Foto: C. Aguilar
Cuando nos hablan de selvas en seguida se dispara nuestra imaginación y solemos pensar en serpientes venenosas, “fieras” y todo tipo de riesgos que se corre al entrar en ellas. Nada más llegar a la zona desde Lima, tenía algo de tiempo que matar y me acerqué al museo de Tarapoto, una especie de museo de los horrores falto de medios y completamente desaconsejable. Allí tenían pieles apolilladas, serpientes en formol y todo tipo de bichos de selva en un estado deplorable, pero me llamó la atención una piel de una boa a la que adjuntaban una foto y un recorte de prensa. La noticia relataba el suceso de una persona que había desaparecido y había sido hallada en el interior de una gran boa. La foto en blanco y negro con el paisano a medio digerir, una vez que rajaron a la boa, es de las que quitan el sueño por varios días. Así cómo no vamos a temer las selvas.

Asquito de mis pies con alergia tipo "rasca-rasca"
Sin embargo en Pucunucho, que bien es cierto que ya no es un bosque primario, solo dimos con una culebra el primer día. La bicha en cuestión era poco más que una Natrix de Europa, toda huidiza, e iba cruzando el camino de acceso asustada. Hasta diría que tenía cara de buena gente.  Es más, por ese camino pasan a diario gentes que van a sus chacras y lo primero que pude ver fijándome en las huellas en el barro fueron … ¡pies descalzos!. Si la gente va descalza es que no verán mucho peligro en ello, aun así todos solemos ir por estas zonas con botas de goma que siempre te hacen sentir más seguro. Lo que en realidad hay que temer aquí tienen un tamaño más reducido y son las hormigas, arañas, avispas y zancudos que es como llaman a los mosquitos. Tampoco son raras las alergias que te llenan algunas partes del cuerpo de granos que parece que no hubieras pasado el sarampión, como me ocurrió a mí en los pies. 

Isula con fuertes mandíbulas. Foto: C. Aguilar
Entre las hormigas hay muchas especies pero dicen que solo un par de ellas son las más problemáticas.  Unas pequeñitas y coloniales que en realidad no sabría distinguirlas de cualquier otra hormiga de tamaño similar. Por si acaso me ando con cuidado de no poner las manos en los troncos muy a menudo por no toparme con ninguna de ellas en su febril actividad.  El otro grupo de hormigas “delicaditas” son unas del género Isula y son mucho más reconocibles pues son unas pezado de bichas de unos dos centímetros. Son hormigas solitarias y se las ve “patrullando” a menudo por el suelo y los árboles. Tienen una cabeza completamente desproporcionada y fuertes mandíbulas. Dicen que si te pican el dolor es muy intenso y la fiebre sube durante 24 horas, la verdad es que así dicho no quedan ganas de probar. No obstante te evitan bastante, lo puedo asegurar yo después de aburrir a unas cuantas para que posaran ante mi cámara. 

Mosquitos y su "baile banderillero". Fotos: C. Aguilar
Los mosquitos son en realidad los que te hacen la vida peor, en especial ahora en época de lluvias. Hay varias especies pero hay uno que me resultó fascinante. Como total me iban a picar de todos modos, decidí pasar algo de rato fotografiando el comportamiento de unos mosquitos bien curiosos en los ratos  en que no vocalizaban los monos tocones y no había ningún ave en los alrededores del punto de escucha. La pena es que sin trípode y con la poca luminosidad que hay dentro del bosque no obtuve fotos muy buenas. Pero bueno, los zancudos en cuestión son unos que tienen las puntas de las patas claras como si llevaran calcetines y que cuando se posan empiezan una especie de “danza” lenta.  Consiste en levantar las patas traseras, primero una y después poco a poco la otra hasta llegar a colocarlas por encima de la cabeza. Al final quedan con una posición similar a la de un banderillero y no van muy descaminado el mensaje,  porque en cuanto que te descuides te van a poner las banderillas a ti. En fin, qué razón aquello de que lo pequeño es hermoso, nunca había llegado a fijarme tanto en unos mosquitos. A partir de ahora ya me entra la duda entre si pegarles un manotazo cuando los vea, o bien ofrecerles mi brazo para que crezcan sanos y fuertes como el primo de Zumosol.

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