lunes, 14 de marzo de 2011

Perú 1 (2011) Regreso a un país megadiverso

Río Huallaga y selvas en Juanjui. Foto: C. Aguilar
Este mes de marzo acabo de empezar una nueva visita a Perú, aquí  pasaré algún tiempo colaborando con la asociación Neotropical Primate Conservation (NPC) que está asentada en La Esperanza una pequeña localidad ubicada al norte del país en el departamento de San Martín. Este distrito está en cuenca amazónica y sus paisajes van de la selva baja a los bosques húmedos en la caída de los Andes todo muy exuberante y verde. En general Perú está considerado como un país megadiverso, pero en el caso de primates además es el cuarto país del mundo (tras Brasil, Madagascar y Colombia) con mayor diversidad y riqueza.  En la actualidad existen 36 especies en Perú, un 10% del total mundial y entre ellas varias endémicas del país. Entre estas se encuentra el mono choro de cola amarilla (Oreonax flavicauda) que es endémico de selvas altas de la zona. La rápida regresión de los bosques y la precaria situación de la especie motivaron a Sam y Noga Shanee a fundar aquí la asociación NPC hace unos pocos años.


Quema para cultivos de una chacra. C. Aguilar
Los ríos de la zona, el Huallaga y el Mayo, albergaron hasta hace unos 50 años bosques primarios bien conservados con poca población, pero la deforestación actual es muy rápida. Llegando desde Lima hay una larga ruta asfaltada que atraviesa la región y que fue construida en los años ochenta. A partir de entonces comenzaron a llegar migrantes de la sierra, como aquí llaman a la gente de la cordillera andina. Con este poblamiento  comenzó la deforestación, primero sacando la madera y luego roturando lo que quedaba para pastos o para cultivos de café, cacao, cítricos, maíz e incluso para coca en algún momento. Se trata de la región con más rápida pérdida de bosques del Perú debido a esta reciente accesibilidad, así que el panorama de conservación ha cambiado rápidamente en pocos años. Y esto cuando se trata de una zona de gran endemismo y diversidad que en la mayoría de los casos aun no había sido inventariada suficientemente. Es así que siguen apareciendo nuevas distribuciones de especies con poca información previa.

"Mapa del tesoro" de Pucunucho. Foto: C. Aguilar
Entre las especies de las que se tenía poca información está el mono tocón (Callicebus oenanthe), como lo conocen localmente, o también llamado Tití de San Martin. Y es que se trata de un endemismo ya no solo del Perú, sino del propio distrito San Martin, “el rizo del rizo”. Esta especie es motivo de preocupación por parte de una serie de ONG locales e internacionales entre las que esta NPC con la que estoy colaborando. Así que nada más llegar me ha tocado participar en censos y trabajos de conservación de esta especie en una pequeña área privada de conservación llamada Pucunucho, en la localidad de Juanjui. Aquí se ha dado una confluencia de intereses entre tres asociaciones, NPC, el Proyecto Mono Tocón y Ampa (Amazónicos por la Amazonía). Hace un par de décadas Ampa compró una finca de 23 hectáreas que había estado dedicada a ganadería y a diversos cultivos. La idea fue reforestarla y recuperar el bosque original. Aquí la deforestación está muy relacionada con la perdida de agua de los arroyos, así que restaurar el régimen hidrológico natural fue la primera motivación de la recuperación y en ello el efecto fue inmediato. 

Flores de Heliconia rostrata. Foto: C. Aguilar
Pero una cosa llevó a otra y hace poco tiempo resulta que visitando el área encontraron unos “raros monitos” que les llamaron la atención. Lo que había sucedido es que trascurridos 16 años de recuperación de la finca, el bosque se había regenerado con ayuda de las repoblaciones, de tal manera que ya albergaba a una de las especies más amenazadas de la zona. Los monos tocones, ante la falta de bosques primarios, parece que se están aferrando a manchas boscosas en recuperación incluso entre chacras y campos deforestados. El hábitat de la especie esta en zonas bajas y no vive por encima de los 1200 metros por lo que coincide con la zona más deforestada y no ocupa las zonas altas de protección.  Así su principal amenaza es la rápida degradación de los bosques que habita.  Es por ello que esta finca y su ejemplo pueden convertirse en una experiencia demostrativa y de buenas prácticas para conservar a esta especie amenazada. De ahí que las asociaciones NPC y Proyecto Mono Tocón hayan querido apoyar a los propietarios, censando la especie y divulgando los resultados. Un primer paso para poner en valor el área y la especie entre la población local a la que se está informando desde el principio. Así que en estas tareas estamos en estos comienzos de marzo.

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